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Alcohol y sexo: amistades peligrosas...Ojo colegas...
Misceláneas - La Cave de CE3OYM
Viernes 01 de Abril de 2016 10:31

Un efecto positivo que se desvanece en dosis altas

¿Cómo se explica esta liberación de las prohibiciones que proporciona el alcohol? Gonzague de Laroque nos cuenta varias experiencias para ayudarnos a comprender mejor la relación entre el alcohol y la sexualidad. "Desde los años 70 es posible medir la excitación sexual por autoevaluación,  con indicadores de comportamiento y a través de mediciones fisiológicas (la pletismografía mide la rigidez del pene y la fotopletismografía muestra el flujo sanguíneo vaginal). Fisiológicamente los resultados son claros: en presencia de alcohol se observa una disminución lineal de la excitación sexual fisiológica". Seguir leyendo

 

 

El efecto afrodisíaco del alcohol se debe a una excitación subjetiva

Sin embargo, los estudios con dosis bajas de alcohol (menos de 0,5 g / l) muestran un "efecto de expectativa" que corresponde a un aumento de la excitación subjetiva debido a la fuerza de la creencia en el efecto afrodisiaco del alcohol. "Con estas dosis, no hay ningún efecto farmacológico directo del alcohol sobre la sexualidad", añade nuestro experto.
Sea cual sea el contenido de alcohol en la bebida ingerida (alcohol o placebo), las personas que creen que han estado bebiendo alcohol muestran un aumento en su excitación objetiva y subjetiva. Debido a este efecto de expectativa, el alcohol en pequeñas dosis puede ser considerado como facilitador de la sexualidad.
"Este aspecto es más evidente en las personas con una sexualidad culpable, lo que se explica por el efecto psicotrópico del alcohol en las ansiedades", puntualiza de Laroque.

Los riesgos fisiológicos asociados con el consumo de alcohol

Sin embargo, beber alcohol no está exento de riesgos. Como ya lo dijo Shakespeare en Macbeth, "beber aumenta el deseo pero disminuye el rendimiento". En dosis altas, el alcohol tiene un efecto perjudicial en la sexualidad, incluyendo la dificultad para mantener una erección y para eyacular.
En los bebedores crónicos, el alcohol también afecta el deseo debido a su efecto depresor pero también por alterar los ritmos circadianos de la testosterona (la fluctuación de esta hormona entre el día y la noche).
En las mujeres, baja la excitación, aumenta el riesgo de experimentar dolor durante la penetración por falta de lubricación y hace más difícil alcanzar el orgasmo.

El alcohol deteriora la relación romántica y sexual

Las investigaciones de Antonia Abbey, profesora de psicología en la Universidad Estatal de Wayne de Estados Unidos, han tratado de dilucidar la influencia del alcohol en los asaltos sexuales entre los jóvenes en los campus universitarios de ese país. Abbey ha demostrado que el alcohol influye en el juicio y altera la percepción de las intenciones de la pareja. Según sus resultados, los jóvenes que consumen alcohol tienen más relaciones sexuales de riesgo que quienes no lo consumen.
En los adultos, el alcohol puede experimentarse como "un tercero en la relación", explica Gonzague de Laroque. En la medicina clínica de adicciones se ha demostrado que "la dependencia alcohólica de uno de los cónyuges lleva a la discordia marital, la disfunción sexual, la pobreza de la comunicación, la violencia física y verbal y una mayor tasa de separación en relación con la población general".

Problemas sexuales y alcohol: ¡cuidado con la adicción!

Mucha gente no puede imaginar tener relaciones sexuales con su pareja sin la ayuda del alcohol. "Cuando se dan cuenta de que las relaciones son más fáciles con alcohol que sin este, se tiende a repetir el patrón, y en función de la susceptibilidad de la persona, se puede desarrollar un riesgo de adicción", explica el especialista.
De hecho, cuando el alcohol se bebe sin moderación y de  forma habitual, provoca dos efectos en el organismo:
• Un efecto de tolerancia que obliga a aumentar la dosis para obtener el mismo efecto.
• Un efecto de abstinencia que hace que el organismo necesite el alcohol para funcionar.
 
Los eyaculadores precoces y las mujeres con vaginismo pueden superar temporalmente su problema bebiendo alcohol, usándolo, respectivamente, como un retardador de la eyaculación o como un relajante muscular. Pero hay que tener cuidado de no caer en un círculo vicioso de dependencia creada por una disfunción sexual. Si la persona avanza en esta dirección, es fundamental consultar con un psicólogo para poder descubrir los conflictos subyacentes y ponerle fin a esta espiral autodestructiva.

C. Maillard

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